miércoles, 2 de marzo de 2016

El Amor y la Muerte, El Príncipe y la Princesa; historia de dos campesinos cuyo destino sólo es separado por la Parca

Panorámica del Río Cauca, Occidente Antioqueño
En el año 2002, después que se diera el acontecimiento del nacimiento de Zahorí en las afueras del Área Metropolitana, visitamos a una pareja de adultos mayores que deciden casarse por segunda vez. Naturales del municipio de Anzá, Roberto Arteaga y su esposa Blanquita llevan mucho tiempo viviendo juntos en la entrada al municipio, todos los que los conocen, dan buena fe de su estable unión contando anécdotas sobre la unión de estos dos esposos.
Semblanza de Blanquita de Arteaga,
quien se casa y a los pocos días enviuda. 
Semblanza de don Roberto Emilio Arteaga,
quien muere a los pocos meses de volverse a casar con Blanquita.

Luego, por todas las calles de Anzá, ronda la muerte, la parca. Vestida de todo negro, la Parca representada bajo la imagen de un hombre, sale a velar por la vida de Roberto. Se acercaba la Semana Santa, y Blanquita y Roberto al fin se casan en la parroquia del pueblo. Al poco tiempo él muere durante el viernes Santo, y los anzarinos combinan su entierro con la procesión del Vía Crucis.

Roberto y Blanquita, durante su matrimonio.

La Muerte, "La Pelona", rondando por el Puente de Occidente. 
El mensaje que lleva esta experiencia es terrible: Así como se nace, también se muere. Podemos nacer libres, con sueños, y con esperanzas, como Zahorí en "Tiempo de Nacer", pero a la hora de morir, como Roberto en "El amor y la Muerte", todo se confabula. Nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos.

martes, 1 de marzo de 2016

Barrio Triste: de la mecánica automotriz a la cultura audiovisual

"Vivirás lejos de las tierras fértiles, y de la lluvia que cae del cielo. Tendrás que defenderte con tu espada y serás siervo de tu hermano; pero cuando te hagas fuerte, te librarás de él".

Sancochada en Barrio Triste, uno de los sectores
más populosos del Centro de Medellín
En el sur del Centro de Medellín, llegando a la Comuna 14 o Poblado, entre las estaciones Industriales y Alpujarra del Metro, es muy común encontrar talleres de mecánica automotriz, repuestos y lujos para carros, buses, motocicletas, camiones, etcétera. Mas, en pleno núcleo del Centro de Medellín encontramos un sector donde esa vocación automotriz aún se conserva hasta el sol de hoy: Barrio Triste.

Un mecánico nos cuenta historias de vida

Barrio Triste está ubicado en el costado norte de la Calle 44 o sea, Avenida San Juan, en pleno Centro de Medellín. Peatonalmente se puede acceder desde un puente que conecta el Parque de los Pies Descalzos con el sector, a una cuadra del puente de la Avenida del Ferrocarril. En ese mismo sector se encuentran, no solamente los mecánicos, sino también las personas que han sido golpeadas por el vicio y la violencia.

Entrevista a Papá Giovanni, reconocido mecánico,
actor y director de cine, criado en Barrio Triste. 

Uno de los personajes más populares del sector es Giovanni Patiño, el reconocidísimo Papá Giovanni. Criado en Barrio Triste, en medio del hampa, el sicariato y la prostitución, este mecánico pasa de ser un modesto tallerista de autos a un director de cine, gracias a las enseñanzas que le inculcó Víctor Gaviria mientras éste actuaba en "La Vendedora de Rosas", en el año 1998. Posteriormente Papá Giovanny apadrinó el proyecto Lola... Drones, que se rueda precisamente en este mismo sector, que pasó de ser un sector netamente automotriz (como La Bayadera, Los Huesos y Perpetuo Socorro) a un sector apto para hacer cine, un sector digno de la industria cinematográfica.

OTROS PERSONAJES RECONOCIDOS DEL SECTOR:

"El Mocho" 
"Choco" 
"Caturro" 
"Barrabás" 

lunes, 29 de febrero de 2016

Los niños del renacer, del sol, del mañana, del futuro, del porvenir. Nuestros sucesores... los Niños de Manrique Oriental

Manrique Oriental es uno de los barrios más populosos de la ciudad de Medellín. Está ubicado en la Comuna 3, arriba del sector de Aranjuez, y la comuna la componen los barrios Manrique (Oriental y Central 2), San José La Cima, La Cruz, María Cano "Carambolas", Versalles, El Raizal y El Pomar.

Vista de la Comuna 3 (Manrique Oriental). 

Pero lo que caracteriza al sector, es la cantidad de niños llenos de sueños, metas, ideales. Coger una cámara y hacer periodismo, entrevistas, reportería, alimenta sus deseos de seguir adelante y dejar de lado la delincuencia.

Los niños originarios del sector Manrique Oriental,
soñando con ser comunicadores audiovisuales.

El documental "Los Niños de Manrique Oriental", realizado por el Colectivo Akabí Comunicaciones, es un enfoque sociocultural a la población infantil del sector. Aquí, los niños "juegan" a ser documentalistas, a hacer reportería, entrevistando a los residentes del barrio sobre la problemática social del mismo barrio y sus ideales como personas.

Las sonrisas de los niños originarios del sector
dan cuenta de las ganas de seguir adelante en sus vidas.
Este documental, que forma parte de la colección "Artes y Oficios" del colectivo Akabí, ha sido la matriz para futuros proyectos filmados en esa misma localidad, de ahí nacieron trabajos audiovisuales como "Desde lo alto" que relata la decisión de los jóvenes de la localidad, de tomar el género hip-hop como medio para salir adelante, "Temas de barrio" que combina esa misma problemática social con temas tales como la delincuencia, el hampa, el robo, "Donde nace y crece el pueblo" que es la mezcla entre lo rural y urbano de Medellín, y "Las cosas habladas", una discusión familiar por parte de habitantes de la localidad.

Invitamos a los habitantes de Medellín, a interesarse en estos jóvenes portentos, estas personas que hacen parte del futuro de Medellín, personas que en lugar de utilizar la guerra como recurso, hacen uso de medios tales como, valga la redundancia, los medios de comunicación, la música (rap o hip-hop, rock, heavy metal, ska o punk) y el trabajo casero.

Panorámica de Castilla, Robledo y la Comuna 13
desde los alrededores de Manrique Oriental

Independientes Pendientes: habla Joche


ES HACER VER



1. ¿Qué buscás con el canal INDEPENDIENTES PENDIENTES?


Hacer una parrilla novedosa e inquieta de audiovisuales locales, para consumo global.

 "La tarea pedagógico-preventiva parece haberse eclipsado por un
negocio de altos dividendos para el sector privado y no sabemos bien
para qué parte del sector público". 

2. ¿El canal en qué consiste, qué contiene, qué proyecta?
 
Muchas producciones terminadas se pierden en el trámite del permiso para ser publicadas, presentadas, proyectadas. Contar y mostrar historias de muchas personas en este pueblo y en otros pueblos es un claro objetivo del canal. Historias de todas las clases y de todos los formatos. De duraciones varias y de estéticas cambiantes, como es uno mismo en el tiempo y los muchos otros que se suman a la creación de audiovisuales reactivos, en principio. Escuchar y ver  a los que día a día están dando batalla para sobrevivir, con respeto y admiración  es un punto claro en el firmamento de este proyecto creativo.

Familiares de personas asesinadas y "votadas" en La Escombrera celebran acuerdo que les permitirá remover toneladas de escombros para buscar restos de sus seres queridos desaparecidos desde la época en que don Berna "comandaba" la Ciudad.

3. ¿Qué sentís que has logrado hacer ya con el canal?

En principio he vuelto mucho más efectivo el ejercicio de devolver el producto realizado a la gente que ha participado en su construcción. Igual se ha generado con su contenido opinión, reflexión y educación, en el cual buscamos solidarizarnos con la causa humana- animal- vegetal en contra de las esponjosas políticas del mercado y el lucro oscuro de los acaparadores planetarios. Provocar a que más gente haga y cuente sus historias.

"El Escapista": Una historia de menos en un país de más. 

4. ¿Tenés algún proyecto semejante a un noticiero o un medio que pueda ser tu proyecto de vida de tiempo completo?

Si hacer historias a razón de tres o cuatro por semana me diera la oportunidad de moverme con libertad, por y en medio de las comunidades de esta tierra latinoamericana, pues, con alegría asumiría esa nueva postura de habitar-crear. Si pudiera coordinar con fuerza un espacio audiovisual de los que quieren contar algún cuento y publicarlo en estos soportes, pues, me armaría de valor y le haría el paso. Me encantaría mostrar y hacer ver las muchas formas de producción realización que sobreviven al ser humano cuando este no se ha dejado homogeneizar por pautas comerciales o institucionales, que los coartan sin cuchillos afilados, pero desgraciadamente les provocan una castración estético-espiritual. Eso en algunos casos, otros es que  aprendieron a ladrar de una sola manera, copian el modelo y repiten la  fórmula hasta que se les venza el contrato.


Sumas y restas, película inspirada en la juventud del benemérito doctor Hugo Antonio Restrepo, "Restrépito", re-piquetea de nuevo en el re-mascado tema del narcotráfico nacional. Acompañar los personajes de esta historia en los tiempos dilatados del rodaje de Víctor Gaviria fue logro monumental de doña Clotilde Betancur, distinguida artista plástica de la Ciudad.

5. ¿Has pensado en la alternativa del crowdfunding o una forma de "periodismo comunitario" para una entrega más plena al proyecto, tuya y de los colectivos que habemos al margen?

Me gusta esa idea y otras cuantas. Pero el pensamiento-acción  que más me inquieta-provoca desde hacer parte de un colectivo autónomo y flexible,  auto suficiente en su economía y su proceso productivo,  capaz de ganarse la vida con tanta gratitud y holgura, que avanza con sus tareas sociales sin pedir nada, sirviendo, dando, reactivando la generosidad a todo nivel.

Para hacer eso hay que ser críticos del montón de cosas injustas y grotescas que privilegia este sistema de poderosos  y poderosas acaparadores e indolentes. Si uno no tiene esa idea-sensación en el cuero lo más fácil es quedarse durmiendo o quejarse eternamente. Sigo pensando que hacer cosas sencillas en servicio a los demás desde el oficio y en el talento que Dios le ha dado a cada uno es un ejercicio valiente y necesario, pasajero, pero igualmente enamorador.


El primero de diez ensayos audiovisuales que Santiago Gómez
realiza acerca del tema de la paz en el país. 
El proyecto está en veremos. 

viernes, 26 de febrero de 2016

Sobre Víctor Gaviria, las influencias de la "pornomiseria" y su cine revolucionario

"Víctor Gaviria es un poeta que realiza documentales
históricos sobre Medellín".
Clote (Cristina, en Bistec Criollo)
Luego de la realización de su cinta "Rodrigo D, no futuro" en 1990, el cineasta Víctor Gaviria (Liborina, 1955) dio de qué hablar cuando filma, con actores naturales, en el año 1998, la película "La vendedora de rosas".  Joche, en su trabajo periodístico e investigativo le ha realizado un seguimiento a su obra como director, incluso ha logrado sumergirse en el detrás de cámaras de "Sumas y Restas" como un trabajo bien logrado de investigación. De ahí que logró tomar el trabajo de Gaviria como una tesis bien elaborada. Cabe recordar además, que la obra de Víctor Gaviria comenzó durante la época de la ley del sobreprecio y exhibida en los cineclubes de Colombia. Uno de esos trabajos de Gaviria como realizador de cortometrajes, es un microdocumental titulado "Los Habitantes de la Noche", titulado así en honor al programa que por más de 40 años, presenta el locutor Bernardo Alonso Arcila Monsalve, actualmente en la emisora Múnera Eastman Radio que se sintoniza en los 790 kilociclos del AM.


Mediante el trabajo "Tiempo de perder", de la Trilogía de los Tiempos, vamos a abordar el tema. Como prefacio, este "Tiempo de Perder", es nada más que una mirada documental hacia las huellas del narcotráfico, de ahí que se comience con la entrevista a doña Hermilda Gaviria de Escobar, madre del reconocido capo Pablo Escobar Gaviria. Durante el detrás de cámaras, Joche estuvo presente en las escenas del secuestro de Santiago y Ramón, el show de camisetas mojadas, el asesinato de Gerardo (Fabio Restrepo) y el entierro del hermano de Gerardo, Alberto alias "Petróleo" en Campos de Paz.

Lady Tabares, la verdadera "Vendedora de Rosas"
durante una entrevista concedida al colectivo Akabí. 
Joche trata el tema Víctor Gaviria en este "tiempo" como él llama al documental, debido a la relación de la película "Sumas y Restas" con el narcotráfico, que es la idea principal. Poco después, hace un seguimiento a su labor mediante otros detrás de cámaras de "Sumas y Restas" que no se incluyeron en su documental pero sí en otro aparte, donde incluyen escenas tales como una entrevista a Lady Tabares, la original "vendedora de rosas".

"Amor, conseguí la plata que me van a matar..."
Escena de Sumas y Restas, el secuestro de Santiago
Durante el trabajo de campo de la obra de Joche, un novelista de nombre Francisco realza a la perfección una descripción personal que tiene de Víctor Gaviria. En palabras de Cristina, actriz de "Bistec Criollo" (Colombia), Gaviria es en realidad un poeta que realiza, más que un cine con actores naturales, un documental histórico sobre Medellín.

jueves, 25 de febrero de 2016

"Tiempo de Nacer" (2002)... o el nacimiento de Zahorí en las afueras del Área Metropolitana

La familia reunida,
esperando a Zahorí.
Grabado en un área rural del corregimiento de San Félix, municipio de Bello, el documental "Tiempo de Nacer" (Time to Be Born) da cuenta de un parto natural campesino. La protagonista es Ruth (Ruty, como le dice su familia), una mujer de aproximadamente 28 años que da a luz a Zahorí, en su propia casa y a la vista de su esposo, hijos y vecinos.

Como se ha dicho antes, "Tiempo de Nacer" es el momento en el cual Joche nace como cineasta autónomo. Joche va a una vereda, más exactamente en jurisdicción del corregimiento San Félix, muy arriba del cerro Quitasol, a filmar a una pareja de exiliados de la urbe (Neil y Ruth) y documentó su tiempo y el de sus hijos, el embarazo agreste y el parto natural de Ruth. Todo esto es importante en el rodaje de este documental de 25 minutos: la grama mojada que pisa la familia, la forma de cómo Neil contempla a Ruth, con los pechos descubiertos y en su noveno mes de embarazo, la vaca lamiendo el lente de la cámara (que se ha convertido en un "leitmotiv" de los productos audiovisuales de Joche), el baño de todos en la piscina de la casa, y poco a poco se llega a ese clímax impresionantes donde la cámara de Joche es testigo presencial: la familia de Ruth y los vecinos, expectantes durante el parto, los gritos y oraciones de ésta durante el momento, y el nacimiento natural de Zahorí.

Ruth, madre de Zahorí y protagonista de la película


"Tiempo de Nacer" ha recibido el premio a mejor documental y mejor fotografía en el Premio IFC Tour del año 2004. Tres años después, Joche continúa con la secuela de este documental, registrando la vida de Zahorí, con cinco años de edad, y su familia al vivir en las selvas chocoanas.

"Tiempo de Nacer" además, forma parte de la Trilogía de los Tiempos de Joche, junto con "Tiempo de Perder" y "Tiempo de Separarse".

La vaca lamiendo la cámara,
uno de los leitmotivs de Joche. 

miércoles, 24 de febrero de 2016

Joche por Joche: preámbulo a la función de "Hipotecando el sufrimiento" (Restrepo, 2011)

RECORDANDO LOS INICIOS DEL OFICIO: CONVERSACIÓN CON DIANA BERNAL

(Entrevista realizada en el marco del proyecto "Realidades Contadas: Análisis de la estructura narrativa y propuesta estética de 3 documentalistas antioqueños", que está desarrollando el Grupo de Investigación en Comunicación- GIC de la Facultad de Comunicación del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid.)

Joche durante uno de sus múltiples rodajes. 

Como una manera de motivar las proyecciones que se realizan del 5 al 10 de noviembre sobre el trabajo de José Miguel Restrepo Moreno, "Joche", en el marco de la Muestra Audiovisual: La Imagen de la Memoria 2013, y preámbulo a la proyección de y conversatorio sobre su documental Hipotecando el sufrimiento (2011), que se hará hoy en la Torre de la Memoria de la Biblioteca Pública Piloto a las 6 y 30 de la tarde, publicamos la transcripción de esta entrevista que le hiciera la profesora Diana Bernal sobre los inicios de su quehacer audiovisual

***

Diana: Tengo unas preguntas que nos contarás en orden cronológico. ¿Cómo empezaste a hacer documental?

Joche: Podría ser año 1992-93, adonado por compañeros de la universidad, en ese tiempo la Pontificia Bolivariana, donde adelantaba estudios de Comunicación Social y a donde había llegado después de estudiar Literatura, Linguística y Literatura; pero siempre buscando algo que no existía en la comunidad antioqueña desde lo académico, que era como la cinematografía.

Diana: ¿Y habías estudiado Lingüística y Literatura en la de Antioquia?

Joche: No, también estudié en la Bolivariana, en el Centro, y esa… me expulsaron. No por nada extraño (risas). Pero finalmente tampoco tenía yo mucho arraigo, entonces no me dolió mucho, pero en medio de la expulsión logré pasar a lo que se parecía más a producir televisión o hacer cine, que era Comunicación social en la Bolivariana. ¡Ehhh...! ahí nos juntamos varios compañeros, en lo que en su inicio se llamó Madera Salvaje. Un colectivo y corporación cultural que trabajaba básicamente el documental…y nos gustó mucho empezar a hacerlo porque empezamos 21 y terminamos creo que después de un tiempo 7 trabajando y tuvimos un éxito enorme a nivel de pantalla y recursos en muy corto tiempo, pero eso también se dilapidó de manera muy rápida, ¿por qué? Por los diferentes estilos, incluso de trabajo, por los diferentes estilos de vida, y podría ser por la mucha fiesta de muchachos muy qué…medio viscerales en ese tiempo. Entonces ahí se produjo mucho, se produjo (5 veces) y no se pos produjo. Entonces se grabaron muchas horas, puedo pensar en ese entonces 500, 700 horas, y casi todas se perdieron; en medio de ese bullicio. Era algo ruidoso, pero algo que también nos llevó como a conocer muchas posibilidades en cada uno, y se empezaron a definir al interior del grupo roles. Dentro de los roles cada uno podía ser director, realizador, pero también se caracterizaron oficios puntuales. El mío fue el de camarógrafo. Entonces empecé a caracterizarme por hacer una cámara buena, distinta y como que muy propicia para lo que se quería frente a un documental que era un documental primigenio, sin muchas intenciones ni especificidades al interior del documental. Sí teníamos algo claro: no queríamos ser periodistas. Sino empaparnos más de la historia, meternos más por la historia y conocer; entonces por la precariedad que teníamos en ese tiempo de equipos, yo me empecé a idear una manera de contar las historias, editándolas en la misma cámara, en el mismo tiempo de grabación y que las historias quedaran casi perfectas…al momento de ser grabadas. Entonces yo jugaba mucho con el fade de la cámara en principio y fin y en los cortes de escena. Creo que por eso la producción, en sus principios, tiene bastante fade, porque después ya sí logramos obtener equipitos y a empezar a trabajar por corte, con consolitas de edición muy sencillas, y después con los primeros equipos que nos aparecieron de edición no lineal. Ese fue el principio...

Diana: ¿Cómo se repartían los roles en Madera Salvaje y cuál fue la manera que operaron como Colectivo?

Joche: Nos revolvíamos, al principio yo creo que todos quisimos hacer de todo, pero con un pequeño tiempo de práctica ya nos dimos cuenta quién servía más o menos para qué. Camarógrafos, creo que eran pocos… y yo en un momento dado como que tuve esa virtud de operar bien la cámara, de trabajar bien la cámara. Otros el sonido los encarretaba, a otros la producción, a otros la edición, aunque vuelvo y te cuento, la edición muy poco la trabajamos en esa temporada. Nos ganamos un gran proyecto que se llamaba “Santificar las fiestas”, que lo patrocinaba el Ministerio de Cultura.

Visitando a los niños nativos
del Sur del Bolívar, la tierra del bullerengue,
el chandé, el mapalé, y por supuesto... de la vieja Ramo. 

Diana: Que es hermano del libro que hicieron Carlos Sánchez y Elisa Mejía.

Joche: Es hermano del libro, es más, ellos nos llamaron a nosotros, con lo que yo te decía que en poco tiempo nosotros como que tuvimos un renombre con un premio que nos ganamos de un documental que realizó Santiago; lo trabajamos todos, pero él finalmente fue el que tuvo el rigor de ponerse a editar, lo que no hacíamos nosotros. Lo editó y se ganó el premio de Ministerio de Cultura al Mejor Documental de ese año, no sé qué año exactamente. Eso fue como un boom mediático local y esta gente dijo: "esta gente trabaja como bacano, trabaja más o menos como nosotros, trabajemos con ellos". Nosotros hicimos la parte audiovisual, en Súper-VHS en ese tiempo, el registro como tal, y por mala producción o mala gerencia del proyecto, el dinero se perdió y se dilapidó. La primera parte, que en ese tiempo eran como 17 millones de pesos, que eso era un billetal. Unos decían que era porque unos del grupo eran muy drogadictos, otros muy desordenados, pero finalmente quienes gerenciaban el dinero se lo llevaron y se lo gastaron, nunca supimos en qué. El tiempo mostró que nosotros teníamos razón: que sí éramos desordenados y éramos muy austeros en nuestra manera de producir y estábamos captando todo eso hacia generar fondos que posibilitara montar bien la productora [sic], entonces como el billete se fue, nosotros nos quedamos con unas cuantas cámaras, con la producción y la gente del Ministerio dijo: "arreglemos esto por las buenas, quédense con el material, nosotros nos largamos de este proyecto, no les damos más plata". Eran 60 millones en ese tiempo, que eso hubiera sido un dinero muy bueno para montar lo que teníamos que montar.

Diana: Un capital semilla propiamente dicho.

Joche: Claro, y ahí a partir de eso se generaron las rupturas fundamentales que acabaron con el grupo, porque cada quien empezó a echarle la culpa a cada cual. Algunos reconocimos que habíamos hecho unas cosas buenas y otras malas, pero finalmente lo que generó mucho ruido fue que se perdiera el dinero del grupo y que nadie diera razón por él. Se echaban la culpa entre los que manejaban el dinero en la corporación, que eran los más juiciosos (risas) y chao, el dinero se fue y se fueron los proyectos. Pero qué hizo eso, eso es como lo que trabajan los políticos, que son esos programas como avispa, eso se convirtió en un panal. Entonces cada cabecita de ahí se convirtió en una especie de productora-realizadora. Algunos seguimos trabajando juntos, otros con el tiempo nos hemos juntado, pero yo, por ejemplo, ahí fue donde nació disque Desperdigados y Asociados, en donde yo me reunía a hacer trabajo fundamentalmente con Ana Victoria Ochoa, que era otra chica de Madera Salvaje, y nos inventamos eso. ¿Qué era eso? No teníamos que estar todo el tiempo juntos, que era lo que pretendía Madera. Aquí cada quien iba por su lado y si teníamos que hacer algo nos juntábamos y después nos largábamos. Pero tampoco hicimos mucho trabajo. De la época de Madera quedó un trabajo muy bueno, que lo hicimos con las milicias populares en la Comuna Nororiental, que se llamaba A la Rueda Rueda de Paz y Candela (Ochoa & Restrepo, 1995). El de la cárcel... que en ese tiempo fue en que me tuve que ir, yo creo que fui el primero que me fui, también por el modo de vida que llevaba yo en ese tiempo, me tuve que perder de aquí y entonces empecé el trabajo con ella... ella lo editó y finalmente ella apareció ahí como directora del asunto, se perdió también parte de ese material, ese se llamaba… era de la cárcel pero se me olvidó cómo se llama, de Bellavista. Yo siempre quise hacer un trabajo paralelo a ese, porque ese no me dejó muy satisfecho, porque ella revolvió la cárcel con la academia y yo creía que la cárcel no tenía que ser explicada desde la academia desde ningún punto de vista, sino que había que vivirla como tal. Ése, el que se ganó los premios que se llamaba Diario de viaje (Gómez, 1996) que era un estudio de cinco pelaos que van a un festival de cine y jugaban por allá a conocer. Creo que no hubo ningún otro documental, muchos guiones, muchas propuestas, la grabación de siete documentales que nunca pos produjimos de las fiestas estas de Colombia.

Diana: ¿“Santificar las fiestas”?

Joche: ¡Exacto!

Documental "Cawpax" (2004), muchos de sus fragmentos 
pueden verse en su Bistec Criollo. 

Diana: Ayer que estuve viendo los nombres de los trabajos que has hecho, veía cosas periodísticas, no un tratamiento periodístico, pero sí elementos periodísticos. Yo pensaba, que lo que has hecho es una crónica de viaje porque hay muchos lugares, una gran diversidad de momentos, de organizaciones sociales y eso que daría más esa condición de viajero... En ese mismo sentido: “Santificar las fiestas”, pero en el sentido de santificar situaciones en general, porque también hablaste que hay un trabajo importante sobre los oficios, mi pregunta es si sentís que tu trabajo es un diario de viaje.

Joche: Pues yo creo, volviendo al inicio: ¿Por qué me gustó a mí trabajar el documental? Porque no tenía oficina, porque andaba mucho, porque conocía mucho, porque me abría muchas puertas y podía husmear bastante de lo que pasaba. Esa condición yo la tenía previa, al quehacer documental, ¿siendo qué? En ese tiempo no existía la palabra mochilero pero yo era un mochilero; me encantaba irme a dedo para todo lado, dejaba la universidad, dejaba el colegio y me largaba y me iba a vivir a otros lugares. Conocí esas historias, esas historias me conmovían y yo decía: ¿cómo puedo yo almacenar todo esto?, y apareció la posibilidad de hacerlo con registro fílmico o registro en video, y esa característica de viajero apenas en la actualidad ha menguado un poco, pero cada que puedo, e incluso cada que me voy de vacaciones, llevo mis aparatos, y la manera de hacer documental mía no exige mucho aparataje. Entonces, si yo mañana me voy para el Amazonas, extraño sería que yo dejara mis equipos, y estando allá sin querer hacer un documental se me aparece cualquier historia y la desarrollo de manera… es como un diario; un diario no sé si de viaje porque a veces cuando estoy aquí metido también en la ciudad, en la ciudad también se puede viajar enormemente y conocer. Después de 40 años yo sigo metiéndome a espacios y a lugares y a conocer gentes que nunca me imaginaba que aquí existieran; entonces es como una bitácora de vuelo, de vida, de espacios, de gente y eso se va convirtiendo como en un gran álbum. Entonces alguien alguna vez en el Ministerio, también me decía (confundió a mi hermano conmigo en la actuación de una película) y ella me decía “es que esto sigue siendo lo mismo tuyo, una historia de tu vida”, y yo creo que sí puede ser una especie de historia de mi vida y las personas que van cruzando en torno a ella. Otra persona lo reconoció y me decía que las personas que habían trabajado conmigo eran muy extrañas, no en su totalidad, pero que sí había logrado acercarme a personajes bien escasos, salidos de lo cotidiano, y cualquier personaje puede narrar una historia, es más, a veces lo he hecho con objetos, espacios, todo se me convierte en una especie de persona y de posible historia.

Diana: ¿Sientes que las historias te vienen o siempre vas en busca de las historias?

Joche: Yo creo que las historias a todos les vienen, yo creo que nadie la construye de la nada, entonces si vos tenés (lo que le digo a los alumnos) las orejas bien paradas y los ojos bien abiertos encontrás, en un solo día, 100 historias. Mi deseo cuando pelado era hacer un documental diario, gracias a Dios tuve la oportunidad de encontrar a un alumno tan descabellado como yo, que todos los días me llega con una grabación distinta y son grabaciones interesantísimas. Este pelado tiene la capacidad de salir a andar la ciudad y grabar a los personajes más insospechados. Yo me di cuenta de que es un deseo, pero que no se puede cumplir a cabalidad, y entonces empecé a hacer un documental por semana y me fui llenando de documentales y fui haciendo una gran base de datos y tengo un archivo enorme, que a veces hasta desconozco, así saco casetes a la jura, porque tampoco fui organizado en esa función de pietar y clasificar todo mi material. Entonces me encuentro con vainas que ya hasta se me habían olvidado y son bien interesantes. Y tengo algo que puede ser una facilidad o una dificultad: que narro muy fácil con la cámara; entonces compongo un documental en pocas horas de viaje, de vuelo, de grabación. Otra gente se toma mucho tiempo.

Diana: Otras personas tienen otro estilo y tienen que grabar 50 horas para sacar 50 minutos. Tú de alguna manera, vas editando en caliente.

La cámara según Joche y su colectivo "Cero Ficción". 
(Pensar la cámara, 2015)

Joche: Exacto, y yo a veces puedo cumplir con tiempos de uno a uno, uno a dos. Por no tener equipos en un principio, yo me fui especializando en hacer una cosa muy organizada y muy montada que a veces puede resultar sumamente caótica y que ya juego con la edición para arriba y para abajo, ese ya es otro asunto. Hay documentales muy enmarañados, porque desde el montaje quise enmarañarlos, pero casi que yo puedo entregar un taco y el taco puede cumplir la función del tiempo continuo en muchos casos. Aunque depende el tema, la historia, muchas vainas.

Diana: ¿Qué pasa después de Ana Victoria y Desperdigados y Asociados?

Joche: Ahí fue cuando me tuve que ir. Trabajé mucho en Cuba, también boté mucho material de Cuba. Pero empecé a conocer una figura que era aliarme con quien pudiera trabajar en un momento dado y despedirme pronto. Trabajé con canadienses, con cubanos… y me empecé a alejar y trabajar en solitario, [aunque] nunca solo, siempre he estado acompañado por alguien. Pocos documentales los he trabajado solo, ya por dificultades de terreno, seguridad o cosas ya así, extrañas, pero casi siempre he trabajado con alguien al lado. Después de eso he trabajado con la familia; apareció un asunto que se llamaba Akabí Comunicaciones. Akabí es una voz catía que quiere decir “hacer, ver o contar”. Empecé a trabajar con mi familia, especialmente con mi padre, historias campesinas. Entonces me fui 3 años más o menos a trabajar en el campo, en diferentes regiones de Antioquia principalmente. Calmé un poco los viajes por Colombia y me dediqué a trabajar en veredas del departamento de Antioquia, enseñando con otro proyecto que también hacía en familia que era La Escuela Alternativa de Video, entonces era como enseñarle a la gente. Ya no éramos los protagonistas hacedores de documentales sino que se empezó a hibridar el asunto, de empezar a producir con otros. Los primeros fueron los campesinos del Occidente de Antioquia. Entonces hay trabajos híbridos que están en una corporación en la que yo trabajé, llamada CIER Corporación para la Investigación y el Eco-desarrollo Regional, con ellos realicé bastantes trabajos y deben tener esa base de datos. Ahí empecé a enseñarle a la gente a hacer documentales.

Diana: ¿Sobre todo con jóvenes?

Joche: No, campesinos adultos, ancianas, ancianos, niños, viejos, malos, buenos; yo me revolvía. Trabaje principalmente con una escuela llamada SAT (Sistema de Aprendizaje Tutorial), que era una escuela muy libre en sus formas porque los jóvenes estudiaban solo los sábados de manera presencial y de resto iban haciendo tareas que iban acordes a sus trabajos cotidianos en la tierra, porque iba dirigida a agricultores, entonces para que no abandonaran sus estudios, todos los temas iban dirigidos a lo que tenían que hacer en su realidad local, en su espacio. Después de eso, empecé a viajar de nuevo por Colombia.

Diana: Esto es como esta corriente del video comunitario, que tiene la idea de que la producción sea con la voz y la mirada de los otros.

Joche: Desde un principio existía esa filosofía; que los otros cuenten, con un filtro menos dañino, lo que yo pensaba que eran los filtros de los medios de comunicación que eran tan parcializados. Entonces siempre escuchar al otro fue fundamental, y que el otro tuviera un espacio para decir lo que quería sin censura, sin censura aparente. También ha habido momentos de censura, porque yo empecé a moverme con tantas personas que también me empecé a caracterizar por hacer una cámara y producciones intrépidas, es decir, me metía a lugares en los cuales no se metía casi nadie aparentemente, porque allá me di cuenta que en esos lugares tan peligrosos, había de todo también. Entonces había amas de casa, niños, había lo que uno ni se imaginaba. Pero tenía esa particularidad que no me daba miedo meterme a lugares así que para otros eran muy peligrosos y que estaban señalados y caracterizados como lugares no viables para hacer trabajo audiovisual. También les enseñé a esos personajes a hacer documental, que eran personas de bandas, lo que pueden llamar hoy BACRIM, que en ese entonces eran bandolas o combos. Algunos de ellos cambiaron sus vidas a partir de eso; yo conozco a muchachos que eran de bandas y hoy hacen videos de reggaetón, documentales, seriados de televisión, deportes. Entonces hay pelados que cogen rápido la cosa y eso está metido en la filosofía de la escuela alternativa; cero diplomas, cero formaletes, aprenda un oficio, enamórese de él, salga adelante, ayude a la gente, básicamente, y explore su sensibilidad sin tanta plataforma. El objetivo es que la persona encuentre algo que le permita sacar lo que tiene adentro sin generar tanto dolor y resentimiento. Esa Escuela viene hasta el día de hoy.

Escena de "La Marranada" (2004).


Diana: Empezaron en los pueblos de Antioquia y lo seguiste en la ciudad.

Joche: El proyecto lo tuvimos que dejar por varias masacres consecutivas y empecé a trabajar barrial, en barrios marginales, siguiendo con la misma filosofía y haciendo trabajo de cuenta mía, de cuenta de otros para entidades internacionales, para corporaciones, pero muy alejado del institucional formal... pero sí ayudando a algunas corporaciones e instituciones a desarrollar sus actividades a través del audiovisual.

Diana: Lejos de “Muchachos a lo bien”, por decir algo, y de los programas de juventud.

Joche: Sí, muy alejado, cero convenciones. Encontré una manera de producir que puedo referirla, que es la manera de producir de la Escuela Alternativa, que era como hacer especies de trueques sobre necesidades e intenciones. Entonces algunas personas necesitaban viajar a lo profundo del Chocó a narrar el tema de unos desplazados, yo no cobraba lo que cobraban los otros, es más, yo casi que hacía actos cómplices con un dinero a cambio, pero la producción se convertía en una producción de los dos. Tenía que viajar a donde unos campesinos que no tenían plata, a un pueblo; yo les decía yo les hago su trabajos, ustedes quedan con el material, pero la producción es de los dos, en aras de comercializar. Pero también no me demoré mucho en darme cuenta que ese tipo de material no le interesaba a los medios de comunicación convencionales para emitirlo, difundirlo, y por eso es que el paquete mío se fue volviendo tan grande porque a mí me decían, hasta Caracol “venga para mostrar” pero sin ningún cambio monetario y yo, con los que son con moneda, con moneda funciono, y los que son con intereses… Entonces yo les decía, ustedes no son entidades caritativas, entonces con ustedes no voy. Empecé a participar en convocatorias y eso me abrió puertas de otras maneras de producir. Entonces, muchos años, viví de convocatorias, de ganarme premios y de juntarme con gente que podía realizar. En el último tiempo, organizó mi trabajo un poco el hermano mío, que es un geólogo y que se encarretó con el asunto, y él como es tan científico empezó a organizar muy bien las cosas y nos ganamos más proyectos de los que yo me había ganado en solitario. Entonces con él, hasta el día de hoy hemos venido desarrollando tareas de producción, realización en documental y en ficción. El videoarte sí me lo reservo yo como… esos son mis retiros mentales. En documental y ficción hemos ganado cositas en festivales.

Diana: Es el mismo productor que aparece en las sinopsis que nos pasaste.

Joche: Sí debe ser. Él empezó vinculándose con esas tareas campesinas, no de tiempo completo, pero sí hacía tareas de producción y ahora está más pegado. Actualmente me junto con mucho productor joven, soy muy alejado del circuito más representativo del cine local o video local, porque me cansa hablar de lo mismo; entonces prefiero oxigenarme en otros espacios. No los critico, pero tampoco me entretengo ahí y me mantengo más que todo al margen, aunque tengo buenos amigos ahí. Por eso me encarreta tanto, ahora que estoy en la academia, trabajar con jóvenes. He propuesto grupos de trabajo nuevos; el semillero de investigación Cero Ficción es bien interesante, el cual asesoro, lidero, acompaño, coordino, pero ellos son los que se meten en el cuento y lo jalonan. Tengo una corporación cultural llamada Replique Taller, en la cual ninguno tiene el mismo oficio. Ahí sí se cumple ese asunto de interdisciplinariedad; somos bastante desordenados, yo lidero la parte de producción audiovisual y hemos generado cositas también y tenemos un espacio bien bonito para trabajar y lo otro que sigue marcando mi línea de trabajo es la familia, que es en sí la Escuela Alternativa de Video, y por estos días nos estamos volviendo a reunir.